Pintura de Howard Behrens

Pintura de Howard Behrens

lunes, 9 de enero de 2012

La Casa de la Folie en Eragny 1885 Camille Pissarro


La Casa de la Folie en Eragny
1885
Óleo sobre lienzo
Alt. 73; Anch. 60,5 cm
(Musée d'Orsay) / Gérard Blot

Materialmente difíciles para Pissarro, los años 1880-1885 marcan una cierta evolución en su manera de pintar. Ésta depende tanto de la reflexión llevada en común en el seno del grupo de Pontoise (Cézanne, Gauguin, Guillaumin) como de sus investigaciones personales sobre la luz y sus efectos.
En 1882, Pissarro ha dejado Pontoise por Osny, antes de instalarse en Eragny-sur-Epte, en 1884. Acabará aquí sus días en una casa comprada en 1892. La casa de la Folie data de su llegada a Eragny.



Como La casa del ahorcado de Cézanne (1873, museo de Orsay), el título corresponde a la toponimia tradicional del lugar y subraya el arraigamiento de la obra a una memoria y un terruño, peculiares. La composición, sin apertura de perspectiva obviamente afirmada, es característica de los cuadros de este periodo. Gauguin iba a explotar mucho, incluso en 1885, este tipo de organización plástica donde las zonas se imbrican más que se hunden en el paisaje. Desencadena una especie de torpeza misteriosa, de gran silencio. En el primer plano la línea de la barrera, muy japonesa en su irrupción y su cesura, anuncia también algunos de los futuros cuadros de Gauguin y de Cézanne.



Pese a que la densidad de la composición sorprende, su vibración luminosa marca también debido a su intensidad. Los colores son de un acertado ardor y estremecimiento, lejos de la melancolía presente en las obras de su periodo anterior. Verdes claros, amarillos ácidos, anaranjados y malvas, componen una paleta que parece fomentar la adhesión de Pissarro, al año siguiente, al neo-impresionismo de Seurat y de Signac.

Maribel Alonso Perez
09 enero 2012

viernes, 6 de enero de 2012

La hilandera 1868-1869 cabrera auverniana, Jean-François Millet

La hilandera, cabrera auverniana1868-1869
Óleo sobre lienzo
Alt. 92,5 ;Anch. 73,5 cm
(Musée d'Orsay)


Una joven campesina, sentada encima de un talud, hila la lana con un huso mientras guarda sus cabras. Lleva un vestido cortado en una tela basta y un gorro de lana. En los pies, tiene zuecos de madera, y el gorro de paja que lleva en la cabeza tiene los bordes desgarrados. Su rueca está hecha con un bastón de avellano que aguanta la madeja de lana cruda. La cabrera hila esta lana devanándola mediante un huso que sujeta con la mano derecha.


Esta joven hilandera fue pintada en Barbizon a partir de una serie de bocetos realizados por Millet en 1866, durante una estancia en Auvergne y en Allier. Acompañaba a su esposa que acudía para una cura termal a Vichy, y le sorprendió el paisaje y sus habitantes: "Los habitantes del campo son muy diferentes de los campesinos de Barbizon, escribe a Sensier. Tienen esta buena cara de torpeza que no nota para nada el vecindario termal, se lo aseguro. Las mujeres tienen en general unos hocicos que anuncian todo lo contrario de la maldad".
La joven cabrera representada aquí traiciona este interés por las fisionomías observadas en Auvergne. Esta campesina nos mira muy de frente y nos hace penetrar en su universo psicológico. El resultado es una forma de retrato naturalista y tal vez una transposición, en los últimos años del pintor, de lo que fueron los retratos de sus comienzos.


Maribel Alonso Perez
05 enero 2011

Cervecería rural en Brannenburg 1893,Max Liebermann



En general, el espacio, marcado por hileras de árboles atravesados por el sol, es un tema constante en la obra de Liebermann. Sin embargo, en la época de este cuadro, este motivo no constituía un paisaje puro, sino que se acompañaba como aquí con una escena rebosante de detalles anecdóticos y de movimientos. Esta característica sitúa entonces a Liebermann en la órbita de un Menzel (1815-1905), debido a su agudo sentido de la observación y a su capacidad para reproducir escenas de la vida cotidiana.

Maribel Alonso Perez
05 enero 2012

miércoles, 4 de enero de 2012

Lamentación de Orfeo Hacia 1896, Alexandre Séon



Lamentación de OrfeoHacia 1896
Óleo sobre madera
Alt. 73; Anch. 116 cm.
(Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Orfeo, poeta y músico de las leyendas griegas, podía, con su canto, encantar a los dioses, a los humanos y a los animales. Inconsolable tras la muerte de su esposa Eurídice, convenció a las divinidades infernales de que se la devolvieran, pero estas fijaron una condición: no tenía que mirarla antes de salir del Infierno. Orfeo, que sin embargo no pudo resistirse a la llamada de Eurídice, se giró y vio desaparecer para siempre a su enamorada. La inmensa roca que se erige detrás de él oculta sin duda el camino que lleva al Infierno.

Evocando este mito del poeta, al que su arte condujo hasta los misterios habitualmente prohibidos a los humanos, Séon reduce los elementos de su composición al mínimo, haciendo de este modo que prevalezca la idea sobre la forma. Su paisaje está devastado, vacío de cualquier vegetación, muy alejado de los colores deslumbrantes de la isla de Bréhat en los que se inspiró.

Mientras el decorado, en el que predomina una tonalidad rosada, está tratado en impastos, el cuerpo extendido del héroe es el único elemento de la composición, plasmado con un modelado, particularmente en el drapeado azul con numerosos pliegues que cubre las piernas de Orfeo.


Maribel Alonso Perez
04 enero 2012


 

martes, 3 de enero de 2012

Argenteuil 1872 Édouard Manet.

Edouard Manet 003.jpg

Argenteuil
Édouard Manet,
1874 Óleo sobre lienzo
Impresionismo 149 cm × 115 cm
Museo de Bellas Artes de Tournai

Argenteuil es un cuadro del pintor francés Édouard Manet. Data de 1874. Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo, que mide 149 centímetros de alto y 115 cm de ancho. Actualmente se conserva en el Museo de Bellas Artes de Tournai (Francia).

Argenteuil estaba destinado al Salón de París de 1875. El cuadro representa a un barquero, para quien tomó como modelo a Rudolf Leenhoff, en compañía de una mujer joven desconocida, al borde del Sena, en Argenteuil, (Val-d'Oise). Se trata, dentro de la historia del arte de una de las primeras obras que merecen plenamente el calificativo de impresionista, tanto por razón del tema naturalista como por su factura audaz, destacando el azul chillón del río. Es una de las obras más impresionistas de Manet.

Argenteuil forma parte de los lienzos que Manet ejecutó en sus frecuentes visitas a Claude Monet, que habitaba en este pueblo. De hecho, varios impresionistas vivían por la zona: Monet en Argenteuil, Caillebotte en Petit-Gennevilliers, Manet en Gennevilliers en verano, y Renoir solía reunirse con ellos. En estos cuadros se muestra la tendencia, iniciada en 1872 de acercarse estilísticamente a Monet y Renoir, por los temas y los colores más claros.

Maribel Alonso Perez
03 enero 2012

Un meeting 1884, Marie Bashkirtseff


Un meeting1884
Óleo sobre lienzo
Alt. 193; Anch. 177 cm


Cuando se expone Un meeting en el Salón de 1884, la acogida del público y de la prensa es elogiosa. Pero este éxito está lejos de satisfacer a Marie Bashkirtseff que se enrabia por no recibir ninguna medalla. En su Diario escribe: "Estoy indignada [...]. Porque al fin y al cabo se han recompensado cosas relativamente malas" o también "Ya no puede haber nada para mí. Soy un ser incompleto, humillado, acabado". Segura de su talento, denuncia lo que le parece ser una injusticia, pero también expresa un miedo: el de ser olvidada. Marie entonces sólo tiene veinte años y se sabe ya condenada por la tuberculosis – fallece el 31 de octubre del mismo año -. "Quedar como una gran artista", esto es una de las obsesiones de la joven que eligió ser pintora, en una época en la que la Escuela de Bellas Artes sigue todavía reservada a los hombres.

Marie Bashkirtseff adopta aquí la vena naturalista de Bastien-Lepage (1848-1884), a quien admira, pero transpone al ámbito urbano, como su contemporáneo Fernand Pelez (1848-1913), los temas de su mentor. No desatiende ningún detalle en lo que se aparenta a una escena costumbrista. Seis chicos jóvenes, con expresiones y gestos captados con agudeza, forman un círculo alrededor de un objeto difícil de identificar, tema probable de su confrontación. Su ropa desgastada indica que proceden de las clases populares - la empalizada de madera, los graffiti y los carteles arrancados intensifican esta impresión -. Sus batas muestran que se trata de escolares; estamos a comienzos de los años 1880 y las leyes Ferry habían instaurado la enseñanza laica, gratuita y obligatoria.
La artista no introduce ninguna dimensión social en su obra. Aristócrata de origen ruso, enfoca a estos niños con una mirada distante y no hace más que repetir un estereotipo conveniente para la burguesía.

Sin embargo, podemos interrogarnos sobre el título del cuadro y la presencia de una niña que se aleja, en la derecha. Comprometida en las luchas feministas de su época, Marie Bashkirtseff tal vez denuncie una sociedad misógina: el debate sigue siendo masculino y a la mujer se le mantiene alejada.


Maribel Alonso Perez
03 enero 2012

Marthe al Piano 1891 Maurice Denis



Óleo sobre lienzo
Alt. 95; Anch. 60 cm.
Paris - RMN (Musée d'Orsay)
Hervé Lewandowski

Marthe al piano es uno de los primero retratos de la novia de Maurice Denis, Marthe Meurier (cf. Jeunes filles à la lampe), con quien contrae matrimonio el 12 de junio de 1893. En las páginas de su diario, el artista anota numerosas confidencias sobre su amor por ella: "Cuando uno ama, se siente más bello. Las actitudes son fáciles y castas. La vida se hace preciosa, discreta." (Diario, 1 y 3 de septiembre de 1891)."¡Ella es más bella que todas las imágenes, que todas las representaciones, que todos los efectos subjetivos! Existe fuera de mí, no soy yo quien la crea" (id. 1891); "La fe, el amor es un acto de fe. Creo en usted Marthe" (id., 8 de noviembre de 1891).

En este lienzo también conocido como El minué de la princesa Malena, Marthe aparece representada de tres cuartos, en actitud dócil, con las manos delicadamente apoyadas en el teclado. En el segundo plano, la portada de la partitura está adornada con un frontispicio de Maurice Denis.


La atmósfera sosegada y misteriosa del retrato contrasta con la de la violenta tragedia de La princesa Malena de Maurice Maeterlinck, publicada en 1890. La partitura de este Minué de Pierre Hermant (1891), inspirado en la obra de Maeterlinck, se ha perdido.

En octubre de 1891, Denis escribía en su diario a propósito de Marthe: "Relee La princesa Malena hasta las dos de la madrugada. Está pálida, nerviosa, mimosa. - Siento dolor y todavía dudas. Siempre dudas. Qué importa, así es la vida." (Journal, I, p. 87).


En este cuadro magníficamente logrado, podemos apreciar algunas de las características del arte del joven Maurice Denis en sus inicios: la simplificación de las formas, la sinuosidad de las líneas, el contenido simbólico y el recurso a la técnica puntillista para el fondo vermiculado.

Maribel Alonso Perez
03 enero 2012