Pintura de Howard Behrens

Pintura de Howard Behrens

domingo, 30 de septiembre de 2012

Escena de playa 1869 - Winslow Homer

Archivo:2. Escena de playa.jpg


Título: Escena de playa
Fecha: c. 1869
Técnica: Óleo sobre lienzo .
Medidas: 29,3 x 24 cm
Úbicacion: Colección Carmen Thyssen-Bornemisza


Winslow Homer es considerado el pintor americano más importante de la segunda mitad del siglo XIX . Conocido principalmente por sus escenas de mar encrespada, fue uno de los primeros artistas en interesarse por el tema de los bañistas en la playa, puesto de moda por Eugène Boudin en París a mediados de los años sesenta .
Pintor autodidacta , Homer fue permeable a las nuevas corrientes artísticas europeas. Aunque no hay testimonio de que coincidiese con los futuros pintores impresionistas en su viaje a París en 1867, las obras que ejecutó a finales de los años sesenta muestran similares intereses. Escena de playa es una de sus obras más próximas al impresionismo, tanto por su vivacidad de factura como por su luminosidad.

Para llevarla a cabo, Homer situó el caballete frente a la línea del mar, pero unos pasos alejado de ella, de modo que la composición queda organizada a base de tres grandes bandas horizontales, casi equivalentes. Apenas hay anécdota y la perspectiva parece aplanada. Pero quizá lo más sorprendente de todo es el protagonismo concedido a los reflejos de los niños en la arena, cuya viveza contrasta con la de las mismas figuras.


Maribel Alonso Perez
30 sept. 2012


lunes, 24 de septiembre de 2012

Sir Lawrence Alma-Tadema 1836 - 1912

                                                                                       



Sir Lawrence Alma-Tadema (Dronrijp, 8 de enero de 1836 — Wiesbaden, 25 de junio de 1912) fue un pintor neerlandés neoclasicista de la época victoriana, conocido por sus suntuosos cuadros inspirados en el mundo antiguo.

Infancia, juventud y primeros pasos:

Nacido en Dronrijp, pueblo frisón cerca de Leeuwarden, era hijo del notario Pieter Tadema, quien murió cuando Lawrence tenía sólo cuatro años. Alma era el nombre de su padrino. Su madre (muerta en 1863) era la segunda esposa de su padre. En principio, Lawrence tenía que seguir los pasos de su padre, pero al final se decantó por el arte y lo enviaron a Amberes donde en 1852 ingresó en la Academia de Egide Charles Gustave Wappers. Después estuvo en el taller de Jan August Hendrik Leys. En 1859 ayudó a Leys en sus últimos frescos en el recibidor del hotel de la villa en Amberes. Es la exposición de la colección de Alma-Tadema en la Grosvenor Gallery de Londres en invierno 1882-1883, había dos cuadros suyos que marcan el inicio y fin de este primer período, dos autorretratos de 1852, y "Regateo", con Alma-Tadema pintado en 1860.

  
Las rosas de Heliogábalo de Alma-Tadema (1888), óleo en lienzo. México, colección particular


Pinturas de la antigüedad clásica

 Otra de sus series reproduce la vida del antiguo Egipto. Una de las primeras obras de esta son Egipcios hace 3000 años de 1863 y La muerte del primogénito, de 1873. En esta serie están también: Egipcio en la entrada (1865), La momia (1867), El chambelán de Sesostris (1869), Viuda (1873) y José, supervisor del granero del faraón (1874). Trabajó mucho estas escenas de la vida pícara y macabra de Egipto, pero mucho más en sus representaciones de Grecia y Roma. Entre las que destacan Tarquinius Superbus (1867), Fidias y los mármoles de Elgin (1868), La danza pírrica (1868) y La vinería (1869).

En 1869, envió de Bruselas a la Royal Academy Un Amateur romain y Une Danse pyrrhique, y más tarde otros tres cuadros, entre ellos Un Jongleur en 1870 cuando arribó a Londres. En ese momento, contaba con varias distinciones belgas y holandesas, medallas del Salón de París de 1864 y de la Exposición Universal de 1867. Su éxito continuó en Inglaterra, pintó en este período cuadros como The Vintage Festival (1870).

 
Rivales inconscientes, 1893

The Picture Gallery y The Sculpture Gallery (1875), An Audience at Agrippa's (1876), The Seasons (1877), Sappho (1881), The Way to the Temple (1883), trabajo galardonado, Hadrian in Britain (1884), The Apodyterium (1886), o The Woman of Amphissa (1887). Uno de sus cuadros más importantes fue The Roses of Heliogabalus (Las rosas de Heliogábalo) (1888) basado en la vida del depravado emperador romano Heliogábalo An Earthly Paradise ( Paraíso terrenal) (1891), y [Spring]] (Primavera) (1894). Muchos de ellos eran exquitos cuadritos comoGold-fish de 1900.

Éstos y casi todos sus trabajos son admirables por cómo dibuja flores, texturas y sustancias reflectantes como metales, cerámica y mármol. Por como representaba el mármol se le llegó a llamar 'the marbelous painter'('el pintor marmolilloso', para evocar fonéticamente el adjetivo 'maravilloso'). En su obra abundan colores brillantes trabajados con delicadeza que enmarcan un interés humano inherente a sus escenas arcaicas traídas elegante y jocosamente a tiempos modernos. También realizó varios retratos.

 
Un traje favorito - A Favourite Custom, 1909. Tate Britain, Londres


Honores

Alma-Tadema fue nombrado caballero en el octogésimo primer cumpleaños (81) de la Reina Victoria en 1899. Se hizo socio de la Royal Academy en 1876, y miembro en 1879. En 1907, fue includido en la Orden del Mérito (Order of Merit). Fue caballero de la Orden del Mérito de Alemania (en la división de Artes y Ciencias) del rey belga Leopoldo, del león holandés, de San Miguel de Baviera, del león dorado de Nassau y de la Corona de prusia y oficial de la Legión de Honor de Francia, miembro de las Reales Academias de Múnich, Berlín, Madrid y Viena. Recibió una medalla de oro en Berlín en 1872 y una medalla en Berlín en 1874, una medalla de primera clase de las Exposiciones Internacionales de París de 1889 y 1900. También fue miembro de la Real Sociedad de Acuarelas.

Alma Tadema murió debido a una enfermedad en el estómago dejando una vasta colección de pinturas y su enmarmolado estudio a sus dos hijas solteras. El estudio fue menospreciado durante el siglo XX, pero volvió a tener interés con el cambio de siglo.


Maribel Alonso Perez
24 septimebre 2012

domingo, 23 de septiembre de 2012

Autorretrato en el taller (1790 - 1795) Francisco de Goya




Autorretrato en el taller Francisco de Goya
Año: 1790 - 1795
Óleo sobre lienzo
• Romanticismo
Medidas: 42 cm × 28 cm
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, España




Autorretrato en el taller (1790 - 1795) es un cuadro de pequeño formato de Francisco de Goya (42 x 28 cm) de los llamados «de gabinete» —no parece responder a ningún encargo— en el que el pintor se retrata de cuerpo entero a contraluz en su estudio pintando un gran lienzo. Este cuadro es, muy posiblemente, el propio autorretrato que contemplamos, en el que Goya aparece de perfil y mirando hacia el espectador.


Goya se nos muestra en este cuadro como un artista que nos mira seguro de sí mismo, mirando al espectador y mostrándose en su actividad vestido con una indumentaria muy moderna para la época. Viste tejidos ingleses, pantalón de rayas horizontales y jubón corto con bordados. El aparatoso sombrero se debe a que está preparado con un armazón para colocar velas, pues Goya gustaba de terminar sus cuadros a la luz artificial.


La luz incide de pleno en una gran ventana situada al fondo, lo que matiza la calidad de la iluminación del cuerpo de la figura. Entre la ventana y él, se puede apreciar una mesa camilla sobre la que hay recado de escribir y papel, lo que podría denotar el deseo de aparecer caracterizado como intelectual.


La figura queda en sombra, lo que provoca un interesante estudio de los matices de color en su ropa y cara, un motivo habitual en el pintor aragonés, que se podía observar ya en el rostro de la dama vestida a la moda francesa de El quitasol (1777).


En cuanto a la técnica, Goya hace gala de una gran rapidez en la ejecución a base de manchas de carácter impresionista cargadas de pintura y sin precisar los detalles, como correspondería a un cuadro pintado por iniciativa propia.




Maribel Alonso Perez
25 septiembre 2012

viernes, 21 de septiembre de 2012

La Partida de Croquet 1873 - Édourad Manet



La Partida de Croquet
Artista: Édouard Manet
Año: 1873
Técnica: óleo sobre lienzo
Medidas: 72 x 106 cm


La partida de croquet -el único deporte que hombres y mujeres podían practicar juntos en aquella época- se desarrolla en el jardín del artista Belga Alfred Stevens. Manet ha cambiado su mazo por un pincel para capturar la escena. Es 1873, el año en el que por primera vez intenta pintar al exterior con luz natural. La escena es programática: los pintores y sus modelos han dejado el estudio para deambular sin limitaciones en un entorno natural.

Afectadas poses iluminadas por luces de vela han sido reemplazados por la calidez de las escenas cotidianas. El artista confía en sus sentimientos subjetivos: ya no existe un interés por llevar a cabo verdades eternas… y nada es tan efímero como un juego, nada tan fugaz como una tarde de sol. Y nada es tan cambiante como un jardín. Este fue el escenario que sirvió a los Impresionistas como una apertura y una extensión del estudio, una fuente de inspiración, proporcionando luz, un lugar paradisíaco donde el arte y la vida se mezclan en una unidad creativa.

También Manet debió de sentir el poder simbólico y de intimidad de esta obra que conservó siempre cerca de él, en su estudio, hasta su muerte.


Maribel Alonso Perez
21 septiembre 2012

El parque de los leones en Port-Marly (1872) Camille Corot



El parque de los leones en Port-Marly
Artista: Camille Corot
Año : 1872
Óleo sobre lienzo.
Medidas: 81 x 65 cm
 


Camille Corot, a medio camino entre el Romanticismo y el Realismo, prefirió pintar una naturaleza que incitara a la poesía y a la ensoñación bucólica que a la representación realista, como era el caso de Courbet. Pionero de la pintura en plein-air, intentó durante toda su vida captar la esencia de la naturaleza, lo que le valió la admiración de los impresionistas, para quienes sería un constante referente.

Situada a unos veinte kilómetros de ParísPort-Marly, —donde años más tarde viviría Alfred Sisley— es una de las localidades que bordean el Sena, como Asnières, Argenteuil, Chatou, Louveciennes, Bougival y Saint-Germain-en-Laye, que muy pronto harían famosas los pintores impresionistas. El Parque de los Leones en Port-Marly, una de sus composiciones más bellas de su periodo final, nos acerca al estilo paisajístico del pintor. Fue pintada del natural durante su estancia de diez días, en agosto de 1872, en el Château des Lions, desde 1853 propiedad de la familia Rodrigues-Henriques. Esta mansión fue heredada en 1857 por Georges Rodrigues-Henriques, un adinerado agente de cambio y bolsa, coleccionista de arte y aficionado a la pintura, que se convirtió en su madurez en un aplicado discípulo del Corot.

En este cuadro, Corot, representa una escena cotidiana en el parque situado junto al castillo en el que aparecen los hijos de su anfitrión, Valentine, con un bastón, y Henri, subido a un burro. Dos enormes abedules plateados dividen la composición en dos mitades y la densa maleza hace las veces de muralla protectora de los personajes, al tiempo que rodean el claro de la lejanía en el que se puede vislumbrar lo que podría ser el perfil de Saint- Germain-en-Laye. Está pintado en una gama de verdes, con ciertas notas de color rojo en la blusa del niño y en los tejados del fondo, y su ejecución, con pequeños toques de color que hacen vibrar los tonos del follaje, anuncia los primeros pasos del impresionismo.


Maribel Alonso Perez
21 septiembre 2012


martes, 18 de septiembre de 2012

La Toilette 1742 - François Boucher



François Boucher
Título: La toilette
Fecha: 1742
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 52,5 x 66,5 cm
Úbicacion: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


Boucher es, junto a Fragonard, el pintor más representativo del rococó francés. Este estilo artístico, surgido en Francia, se extendió por toda Europa a lo largo del siglo xviii, siendo fuera de las fronteras francesas, en Austria y Alemania, donde alcanzó mayor esplendor. Gracia, alegría, ligereza, intimidad, picardía y sensualidad son algunos de los rasgos de esta corriente, impregnada por el gusto por los temas intrascendentes y que afectó, en el campo de la decoración interior, a los más diversos objetos y adornos .

Boucher realizó este lienzo en su periodo más fructífero: la década de 1740. Entre las obras maestras creadas, como esta pequeña pintura, a lo largo de esos diez años están El triunfo de Venus del Nationalmuseum de Estocolmo, fechado en 1740; Diana en el baño , de 1742, hoy en el Musée du Louvre; Leda y el cisne , de 1742, perteneciente a una colección privada; y La mañana , de 1746, actualmente en el Nationalmuseum de Estocolmo . La toilette fue encargada directamente al artista por el conde Karl Gustav Tessin, embajador sueco en París, en la corte de Luis XV, entre 1736 y 1742. Este aristócrata, uno de los mecenas del artista, tenía además entre las piezas de su colección El triunfo de Venus y óleos de Chardin , Lancret y Lemoyne. En 1745 encargó al pintor una serie en la que se representasen las horas del día a través de episodios donde la mujer fuera la protagonista. La única pieza conocida de esta serie es la ya mencionada La mañana , fechada en 1746, del Nationalmuseum de Estocolmo .

La toilette fue directamente adquirida al artista y Tessin abonó por ella 648 libras; la tela llegó a Estocolmo en junio de 1742. A la muerte del conde Tessin, fue subastada en 1771, junto a otras pertenencias del noble, pasando a otra colección también establecida en la capital sueca: la de Masreliez. De allí figuró entre los bienes del barón E. Cederström, en Löfsta. A principios del siglo xx se encuentra en Viena, en la colección del barón Nathaniel de Rothschild, y después en la del barón Alphonse de Rothschild. Tras figurar en el mercado de arte de Nueva York, en 1967 entró a formar parte de la colección Thyssen-Bornemisza .

La pintura recoge un interior doméstico, algo desordenado, en el que una dama procede a colocarse una liga de su media mientras elige el tocado que adornará su cabello y que le muestra una sirvienta de espaldas. El interior en el que tiene lugar esta intrascendente escena es un documento de primer orden para curiosear en las estancias íntimas de las casas francesas del siglo xviii. Así apreciamos un llamativo color amarillo con el que se han tapizado el muro del fondo y las dos sillas de la sala y sobre el que consigue resaltar el dorado del biombo chino con pájaros que oculta el final de la habitación, así como el dibujo al pastel colgado de un lazo azul. Junto a las telas arrugadas, que se amontonan en las esquinas de los muebles y que esconden el tocador, los objetos se acumulan al lado de la chimenea, como el fuelle, la escoba o el abanico, haciendo juego, en su desorganización, con los enseres posados en la encimera del hogar. Al ambiente que se respira en la sala, Boucher ha añadido el espíritu juguetón del gato, que ha conseguido hacerse con el ovillo de la bolsa de costura, enredando el hilo a los mismos pies de su dueña .

Se ha indicado que la modelo de Boucher para personificar a la atareada dama fue su mujer, Marie-Jeanne Buzot, quien posó para algunas composiciones suyas. Sin embargo, los retratos que le hizo Boucher, como el de la Frick Collection, de Nueva York, no muestran parecido con el rostro que aquí vemos. Esto y el hecho de que la dama sea protagonista de un descocado deshabillé (una forma bastante indecorosa por parte del pintor de mostrar a su esposa) han hecho que Ekserdijan y otros autores rechacen esta suposición. La anécdota pintada aquí por Boucher es típica del voyeurismo que se asocia con el gusto de la época, por el modo en que la muchacha muestra de manera descuidada su pierna dentro de un contexto doméstico habitual como es el acto de vestirse .

Boucher utiliza un colorido muy personal, con predominio de amarillos y grandes superficies de blanco, rojo y azul saturados. De esta pintura, en la que cada objeto que adorna y compone la escena desprende encanto, se conocen dos dibujos de las figuras principales: uno en el Musée des Beaux-Arts de Orleans y otro en la colección del Institut Néerlandais de París .


Maribel Alonso Perez
19 sept. 2012

domingo, 16 de septiembre de 2012

Ramo compuesto por manzanilla, rosas francesas, flor de azahar y claveles, atado con un lazo azul 1890 Jean-Baptiste Monnoyer



Óleo sobre lienzo.
Medidas: 37 x 34,4 cm
Úbicacion: Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
Museo Thyssen-Bornemisza


Jean-Baptiste Monnoyer, uno de los mejores pintores de flores franceses del Barroco, pintó floreros de todos los estilos, desde una sola ramita en flor hasta elaboradas composiciones florales en urnas con fondos arquitectónicos o de tapices. En esta deliciosa pareja de cuadros trabaja a pequeña escala y de manera íntima, aplicando su genio a unos modestos ramos atados con sendos lazos azules. Y precisamente porque trabaja a la pequeña escala de la «pintura de gabinete», estas composiciones son más delicadas y están más terminadas que sus decorativos floreros de gran formato. En la primera incluye unas rosas de York y Lancaster, así denominadas porque combinan el blanco, color favorito de la casa de York, con el rojo de los Lancaster (Rosa x damascena cv. Versicolor), anémonas-coronarias (Anemone coronaria pseudo-plena lavandulo-alba), junquillos (Narcissus x odorus Plenus), un jacinto (Hyacinthus orientalis), un tulipán (Tulipa chrysantha x T. Clusiana) y orejas de oso. El segundo ramo está compuesto por rosas francesas (Rosa gallica ab R. x provincialis), rosas amarillas simples (Rosa foetida), flor de azahar (Citrus aurantium) y dos tipos de claveles (Diantus caryophyllus plenus albo-violescens y Diantus caryophyllus plenus albo-cinnabarescens). Todas son especies habituales en la obra de Monnoyer y muy estimadas, aunque no excesivamente raras, en los jardines aristocráticos franceses del siglo XVII. En una pareja de floreros que se vendieron en Christie's, Londres, el 7 de septiembre de 1995, lote 36 (de 463, x 39 cm), encontramos las mismas especies colocadas de distinta manera

Monnoyer. mezcla flores de primavera, como el jacinto, con flores de verano, como las rosas. Aunque cada una de ellas tiene una frescura y una inmediatez que sugieren que el artista las ha estudiado del natural, trabaja, como la mayoría de los pintores de flores del siglo XVII, a partir de dibujos de exquisita ejecución realizados en el momento en que las flores están en todo su esplendor, y que conserva como importante material de referencia. Su maestría se revela en la orquestación del conjunto. Le gustaba pintar flores suntuosas, escultóricas, de formas
rotundas: las rosas centifolias francesas de grandes cabezas, la aterciopelada manzanilla blanca romana, que es casi un leitmotiv de su obra. Coloca las flores sobre un fondo oscuro, barridas por una serpentina luz barroca, con lo que consigue la sensación de que se balancean bajo una perfumada brisa. En ambos cuadros dominan las rosas blancas y rosa pálido, con los pétalos abiertos en el primer plano iluminado. Monnoyer juega con la contraposición de flores densas y delicadas, de colores cálidos y fríos. Los pétalos azules, frágiles y retorcidos del jacinto de la parte superior de una de las composiciones se compensan, en el mismo tono, con la cinta azul de la parte inferior. En la otra, la flor de azahar pone la nota fría que potencia el cálido rojo del clavel y el amarillo de la Rosa foetida

Aunque. esta pareja de lienzos es un ejemplo relativamente limitado del arte de Monnoyer, su tratamiento fluido y pictórico y su vibrante utilización del color son típicos de la tradición franco-flamenca en la que se formó. Nacido en Lille, estudió en primer lugar la pintura de historia en Amberes antes de pasar a la pintura decorativa en París, hacia 1650. Sus contemporáneos alababan su realismo y el artista alcanzó grandes cotas de éxito durante el siglo XVIII. Sus floreros decoraban tanto los palacios reales de Francia como las mansiones de la aristocracia británica, donde todavía se conservan muchos de ellos. Por encima de todo, la obra de Monnoyer pone de manifiesto la fastuosa afición a las flores y a los jardines en la época barroca


Maribel Alonso Perez
16 septiembre 2012